Llega el verano y con él, las altas temperaturas. Ya sabemos lo importante que es mantenernos
activas durante el embarazo, así que hoy vengo a darte algunas ideas para que te acerques a la
piscina más cercana y aproveches la ola de calor para mantenerte en forma. ¿Me acompañas?
Recuerda que puedes bañarte en el mar y en la piscina durante todo el embarazo. Hasta el
último día. Incluso si ya has expulsado el tapón mucoso.


Por si aún te quedan dudas sobre si te vendrá bien el ejercicio en el agua, te dejo una lista con
sus beneficios:

  • Previene la elevación de la temperatura corporal, que como sabes es uno de los
    aspectos que más debemos vigilar durante la práctica del ejercicio en el embarazo
  • En el agua, la tripa “no pesa”, permitiendo que tu espalda se relaje. Además, la pelvis
    se descongestiona y tu suelo pélvico descansa
  • Ayuda a drenar y mejora la circulación. La presión del agua sobre tus capilares mejora
    el retorno venoso y disminuye el edema linfático.
  • Ayuda mantener el tono muscular protegiendo a la vez las articulaciones. El trabajo en
    el agua evita el impacto articular.
  • Nos permite trabajar en distintas posiciones sin que la barriguita nos estorbe.
    Te dejo por aquí algunas ideas de ejercicios que puedes realizar en el agua y que te sentarán
    de maravilla:
  • Caminar. Puedes probar a caminar de lado, marcha atrás o levantando las rodillas para
    trabajar distintos grupos musculares.
  • Apoya tu espalda contra la pared y levanta alternativamente una pierna estirada,
    manteniendo la espalda apoyada. De esta forma, estiras la cadena posterior de la
    pierna a la vez que trabajas tu musculatura abdominal.
  • Sube las piernas al bordillo, apoyando las pantorrillas, con las piernas por fuera de la
    piscina y tu cuerpo dentro. Mueve los brazos en el agua manteniendo el tronco tan
    estable como puedas.
  • Realiza estiramientos de tronco y de piernas, aprovechando la relajación que produce
    el agua sobre tus músculos. Puedes agarrarte de la barandilla de la escalera y utilizar
    los escalones para hacerlo más fácil.
  • Colócate frente al bordillo o la escalera, agarrándote con las manos. Inspira por la
    nariz. Después, mete la cabeza dentro del agua haciendo una sentadilla y exhalando
    por la boca al mismo tiempo. Realiza una serie de varias de estas respiraciones rítmicas
    y notarás cómo te vas relajando poco a poco.
    Espero que estas ideas te animen a moverte a pesar del calor de esta temporada. ¡Feliz
    verano!

Ana Merino Martín
Fisioterapeuta especialista en Uroginecología y Obstetricia